
Ópalo Negro nació en Atenas, en 2023, en uno de los momentos más difíciles de la vida de su autor: los meses inmediatamente posteriores a su salida forzada de Cuba. No fue un proyecto planificado ni una obra construida desde la serenidad. Fue, ante todo, una necesidad. La palabra como herramienta de supervivencia, como única forma de ordenar el caos cuando todo lo demás —la familia, la lengua vivida en comunidad, la identidad conocida— había quedado al otro lado del mar. El resultado es este poemario: cuarenta y cinco poemas distribuidos en tres secciones que trazan un recorrido emocional desde la fractura hasta la reconstrucción, sin prometer llegadas fáciles ni ofrecer consuelos baratos.
Un libro sobre el exilio. Y sobre mucho más.
La primera sección despliega el territorio del desarraigo con una honestidad que incomoda y conmueve a partes iguales. El exilio aquí no es una categoría política abstracta: es el frío de una habitación sin ventanas, el murmullo de un desterrado que camina entre idiomas que no entiende, la abuela que ya no quiere aparecer en videollamadas porque no soportaría otra despedida. Son poemas que hablan de dictaduras con nombres propios —Castro, Pinochet, Stalin, Hitler— sin retórica panfletaria, y que hablan de la patria perdida con una ternura que duele. La segunda sección gira hacia la identidad en tránsito: quién se es cuando los referentes conocidos desaparecen, cómo se habita el propio cuerpo cuando el mundo exterior se ha vuelto extraño. Aquí el erotismo aparece con franqueza, en la tradición de la generación beat, sin eufemismos ni ornamentos innecesarios. El deseo, la soledad, el sexo como búsqueda de conexión o como confirmación de la distancia: todo convive en estos poemas con una voz que no pide permiso para decir lo que necesita decir. La tercera sección es la más lírica del libro. El amor, el encuentro, la posibilidad —siempre incierta, siempre incompleta— de volver a pertenecer a algo o a alguien. Poemas de amor que no idealizan, que saben que el deseo y la pérdida son la misma sustancia vista desde ángulos distintos.
El título no es casual.
El ópalo negro es una piedra singular: su fondo oscuro no apaga los destellos de color que contiene, sino que los intensifica, los vuelve más visibles, más contradictorios. Esa imagen organiza el libro entero. La oscuridad —el exilio, la ruptura, la soledad, el miedo— no como negación de la luz, sino como la condición que la hace posible de otra manera. Ópalo Negro no es un libro que resuelva sus tensiones. Es un libro que aprende a habitarlas.
Una voz que ya tiene historia.
Geobanys Valle Rojas (Sancti Spíritus, Cuba, 1991) es escritor, poeta, psicólogo e investigador. Ha publicado más de quince libros en géneros que van de la poesía a la novela, del ensayo etnográfico al texto académico, editados en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Grecia, Argentina y Moldavia. Varios de ellos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, alemán, ruso y polaco. Ópalo Negro es su primer poemario escrito íntegramente fuera de Cuba, y eso lo convierte en un hito en su trayectoria: el punto en que la escritura deja de ser un ejercicio y se convierte en un acto de afirmación existencial.
Lo que encontrará el lector.
Un poemario que no teme la crudeza ni rehúye la belleza. Una exploración de lo que ocurre cuando una identidad se ve obligada a reconstruirse desde cero. Poemas que hablan del dolor del exilio cubano con una especificidad que los hace universales, porque la pérdida, el desarraigo y la búsqueda de sentido no pertenecen a ninguna geografía en particular. Una escritura que oscila con conciencia entre el lirismo más íntimo y el registro más directo, entre la imagen simbólica y la experiencia concreta, sin que ninguno de los dos extremos traicione al otro. Ópalo Negro es, como su título sugiere, una materia densa atravesada por luces. Leerlo implica aceptar esa densidad, dejarse atravesar por sus variaciones, y reconocer que en ocasiones es precisamente en la oscuridad donde los destellos se vuelven más visibles.